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Según informes de los Mossos d’Esquadra, se ha detectado últimamente un incremento de los robos con violencia en viviendas unifamiliares de poblaciones cercanas a la ciudad de Barcelona, lo que conlleva un incremento de la seguridad y vigilancia. La gente que vive en estas casas está sumamente atemorizada y considera muy importante acentuar la vigilancia para evitar estos actos de delincuencia que, no sólo provocan pérdidas materiales y sentimentales, sino que ponen en peligro la integridad física y psicológica de las personas.
Estos delincuentes trabajan siempre en grupos y el “modus operandi” consiste, generalmente, en que mientras algunos integrantes fuerzan el acceso al domicilio, otro hace labores de vigilancia y el último espera en un coche para asegurar la huida. Aunque casi siempre intentan entrar cuando saben que no hay nadie en casa, si encuentran a los propietarios dentro, no dudarán en atarlos o encerrarlos y, en las peores situaciones, los obligarán a hablar a golpes para averiguar localización de cajas fuertes, obtención de claves para tarjetas del Banco, etc.
Los asaltantes suelen ser grupos organizados de Europa del Este y, en especial, de origen albanokosovar. Las víctimas son, por lo general, familias que residen en urbanizaciones o en chalets más o menos aislados de los núcleos urbanos, lo que facilita la tarea de los delincuentes -que además suelen actuar de noche- y dificulta la actuación de la policía, incapaz de controlar tantas viviendas y segundas residencias dispersas por la región catalana.
Un caso muy sonado fue el que ocurrió en diciembre de 2006, cuando un grupo de albanokosovares intentó robar en la casa de la familia de joyeros Tous, en Sant Fruitós de Bages (Barcelona). Uno de los presuntos ladrones fue abatido a tiros por el jefe de seguridad y yerno de la familia, Lluís Corominas, que en junio de 2011 fue absuelto por un jurado popular al considerar que actuó en legítima defensa.
Para evitar estas situaciones siempre es recomendable recurrir a empresas que cuentan con personal autorizado y especializado para efectuar una vigilancia responsable y efectiva con un gran componente de prevención.
Asimismo, conviene tener en cuenta ciertas recomendaciones a la hora de proteger nuestros hogares y nuestra familia. Es importante colocar algún sistema de seguridad, tarea que realizan muchas empresas que, luego de analizar los puntos más vulnerables de la casa, nos indican cuál es mejor en cada caso.
El más utilizado por la gente es colocar rejas en todas las ventanas de la casa y cerraduras en persianas y puertas y la utilización de puertas blindadas. No hay que olvidar las ventanas pequeñas como las de los aseos, que constituyen una de las formas más usuales de acceso por parte de los delincuentes. En el caso de las alarmas conviene que sólo sean un complemento de otros sistemas de seguridad, porque no son efectivas por sí solas.
También se puede instalar una caja fuerte (es importante no comentarlo con nadie) para guardar allí los objetos de mayor valor; colocar sistemas de identificación o, si está dentro de nuestras posibilidades, destinar un pequeño cuarto para hacer un bunker donde refugiarnos en caso que nos demos cuenta de que han entrado a robar.
Lo principal es la prevención y por eso es fundamental, no confiar información de ningún tipo a personas que no sean de nuestra estricta confianza (salidas de fines de semana, vacaciones, objetos de valor o existencia de cajas fuertes) Por otra parte, es importante verificar muy bien los antecedentes a la hora de contratar personal doméstico, ya que estos grupos de delincuentes utilizan con frecuencia a infiltrados para recabar información que luego utilizarán para desmantelar las casas.
La vigilancia intensa durante veinticuatro horas del día en las urbanizaciones intimidan a los ladrones y es mucho más difícil que puedan materializar sus atracos. Por eso se recomienda especialmente contratar una buena empresa que realice un estricto control de la vigilancia en la zona. Estos profesionales tienen, además, contacto con la policía y darán aviso inmediatamente en caso de ser necesario.
También resulta una tranquilidad contar con personal disponible día y noche para trasmitir cualquier inquietud que tengamos o recurrir a ellos en cualquier situación inquietante, ya que están preparados para una intervención inmediata y eficaz.
Además tenemos que contratar un seguro para el hogar que tenga incluido los robos, ya que, de no poder evitarse, estaremos cubiertos de las pérdidas materiales, aunque no así de los daños físicos y psicológicos; de allí la importancia de disponer de buenos profesionales en vigilancia.
Los porteros comunitarios tienen la responsabilidad de vigilar la entrada a un edificio, presta determinados servicios a la entrada de los mismos, y se encarga además del mantenimiento de ciertas cosas.
Entre las principales funciones de los porteros comunitarios se encuentran:
- Llevar las maletas hasta el ascensor.
- Llamar a taxis para los inquilinos o asistir a las personas mayores en su entrada o salida del vehículo.
- Avisar a los residentes del edificio de la llegada de coches, visitantes o paquetes.
- Ejercer tareas de vigilancia, evitando la entrada de personas no autorizadas y en ocasiones, expulsando del establecimiento a personas ebrias o problemáticas.
- Trabajos de conserjería así como de limpieza del portal y de las zonas comunes (vestíbulo, ascensor, patio, escaleras, etc), conservación y cuidado del edificio.
- Recibir a los repartidores, mensajeros y carteros.
- Realizar pequeñas reparaciones eléctricas o mecánicas.
- Trasladar de los contenedores de basura hasta el lugar de recogida por los servicios municipales.
- Custodiar las llaves de pisos y locales.
- Cuidar las instalaciones de iluminación, calefacción y agua caliente, telefonía interior, TV, ascensores de la finca, etc.
- Llevar un mantenimiento básico del jardín y piscina.
- En ocasiones, en algunas comunidades los porteros pueden incluso gestionar el cobro de los alquileres y de las cuotas de la comunidad, si la junta vecinal así lo acuerda. Mientras en otros casos especiales, suelen cuidar de los pisos y los locales vacíos del inmueble.
Sus funciones pueden ser cumplidas también por un conserje, pero la diferencia entre ambos es que este último no vive en la misma finca, como ocurre en el caso del portero. Un punto a su favor para el buen desempeño de sus tareas es que se encuentre a gusto en el edificio, sea afable y servicial por naturaleza, es decir, que se integre en la comunidad como un miembro más. Debe intentar solucionar o ayudar en la resolución de todos aquellos problemas que afecten a la comunidad como si fuesen propios (aunque en realidad está legalmente esté obligado a ello).
En los últimos años muchas comunidades de vecinos se han ido quedando sin porteros comunitarios, especialmente en las grandes ciudades. Muchos de ellos han sido sustituidos paulatinamente por porteros automáticos y video porteros digitales, aunque dicha sustitución, necesita de un acuerdo por mayoría de vecinos. Normalmente son reemplazados por cuestiones económicas, ya que el precio de un video portero resulta mucho más económico que un portero físico aunque ello implique los gastos de mantenimiento y supervisión en el funcionamiento del aparato. Los representantes en las comunidades aseguran que es mucho más ventajoso contratar a alguien que vaya esporádicamente una cierta cantidad de veces a realizar las tareas de mantenimiento, que tener una persona con sueldo fijo a la cual, y además ofrecerle una vivienda.
Los nuevos edificios que se han realizado actualmente en muchas ciudades españolas han optado por incorporar video porteros (tanto con cable como inalámbricos) que permiten el poder ver a la persona que llama a la puerta. Las construcciones de viviendas de alta gama prefieren la incorporación de sistemas demóticos, los cuales presentan la posibilidad de observar todos los movimientos registrados en el portal, mientras que los edificios de clase media optan por un video portero.
Hay diferentes modelos, y de diversos precios, según sus prestaciones. Los sistemas más sofisticados permiten la conexión al televisor o al ordenador del inmueble, así como la apertura del portal con un mando a distancia, mientras que el dispositivo más modesto está compuesto por una pieza exterior en la que, además de ubicarse los timbres, se instala una cámara. Algunos vecinos se niegan a la sustitución del trabajo humano por estas nuevas tecnologías, puesto que no se pueden reemplazar todas las labores de los porteros físicos, en especial en casos de emergencias. Estos sistemas deshumanizan la profesión, pero al ser considerablemente más baratos (pese a la inversión inicial que implica, en comparación con la contratación de un portero) ciertos propietarios e inquilinos los prefieren.
Otro aspecto que algunos lo consideran como una desventaja para las personas que ejercen el trabajo de porteros, es el derecho a la intimidad, ya que consideran como invasivo el hecho que el tradicional portero conozca sus rutinas u horarios, sus amigos, familiares, sus entradas y salidas de su propio hogar. En fin, todo esto ha contribuido a que se lo considere como un lujo el hecho de tener porteros comunitarios en los edificios.















